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Etapa 7. Salime a Fonsagrada

noviembre 15, 2018

Estamos en la frontera entre Asturias y Galicia. Son las 7 en punto y nos vamos del albergue.

Lucía y yo seguimos doloridos, por lo que enviamos la mochila al siguiente destino, que está a 27 kilómetros de aquí. Hoy caminamos sin mochila.

El trasnporte de mochilas, es un servicio que se oferta en muchos albergues del camino. Por poco menos de 10 euros, alguien viene a recoger tu mochila y la lleva hasta el albergue donde piensas pasar la noche siguiente.

Hay quien puede pensar, que esto es hacer un poco “trampa”, porque la mochila y lo que cargas en ella, es una simbología de las cosas que llevamos a la espalda en nuestra vida. Si eres de esas personas que te gusta tener muchas cosas materiales (cargas), obviamente, te costará más moverte en la vida.

Pero yo opino, que realmente, el sufrimiento no es necesario. A no ser que, por cualquier motivo, alguna persona elija hacer un camino de penitencia.

Vamos a tomar un café. No se puede ver desde la cámara, pero la vista es hermosa. La pierna está mejorando.

Las montañas, parecen brotar de las nubes y parecen imágenes del Paraíso. Nos acercamos a la frontera con Galicia.

Me gusta mucho Galicia y después de la curva, volvemos a entrar en Asturias, jajaja. Estamos viendo un camino, menos mal, porque nos perdimos en el bosque durante las 3 horas anteriores. Así que entramos en modo “supervivencia”, se puede ver en nuestras caras.

Todavía faltan 12 kilómetros y tengo que tomar mis pastillas antidolor. Me duele la pierna otra vez. Llegamos a Fonfría.

Llevamos caminando desde las 8 de la mañana, con solo un croissant. La familia nos estaba esperando. Que bien, hemos llegado y ya no queda nada para comer. Solo quedan chorizo ​​y patatas fritas.

Todavía tenemos 5 kilómetros y luego tenemos una provechosa cena. No creas las distancias que indican, nunca corresponden a la realidad. Siempre hay que caminar más, o al menos así me lo parece, con esta pierna que me está matando.  Y para más inri, hicimos 10 kilómetros más porque nos perdimos en el bosque.

Un consejo importante: Si en 10 minutos no has visto ninguna flecha, regresa sobre tus pasos para reorientarte.

Llego cojeando al albergue y una amable señora nos acompaña. La última subida me destruyó la rodilla.